Las guerras «profesionales» de almohadas, un nuevo entretenimiento deportivo que ha ganado adeptos en ciudades de Europa y Sudamérica, llegan ahora a Nueva York de la mano de un club de jóvenes luchadoras canadienses. Considerada la primera organización femenina de este tipo, el Club de Luchadoras de Almohadas (Pillow Fight League) se creó en en Toronto (Canadá), en 2004, y ahora debuta en Estados Unidos como parte de su gira anual por varias ciudades del mundo.
El itinerario de 2007 incluye contiendas este fin de semana en el espacio de arte Galápagos, en el condado de Brooklyn (Nueva York), que definirán el título de Campeona Mundial entre la actual número uno, ChamPAIN, y la durísima Betty Clocker.
Armadas con sendas almohadas, un toque de feminidad y una actitud vil, las luchadoras de almohadas se mueven sobre la lona del cuadrilátero con mucha velocidad y furia.
Entre golpes blandos y una lluvia de plumas se define la pelea, que debe seguir reglas específicas y cumplir con los dictámenes de un árbitro, responsable de mantener a raya los arañazos y tirones de pelo.
La pelea tiene su arte, ya que no se trata simplemente de tirarse las almohadas como cuando se es chico, sino que se apoya en técnicas y movimientos del boxeo, la lucha libre y las artes marciales, según los creadores de la liga, Stacey Case y Craig Daniels.
Ambos empresarios del entretenimiento descubrieron al azar, durante un concierto de música una noche de fin de año, que la guerra de almohadas tenía potencial para convertirse en un asunto serio.
En un bar de Toronto, un grupo de mujeres entusiasmadas se subió al escenario para sumarse espontáneamente a un lucha de almohadas. Así nacía un nuevo deporte espectáculo.