No es que lo tuvieran en bandeja, pero casi. Tras superar su mal primer tiempo, los rojillos habían logrado igualar el marcador con el gol de Milosevic. Pero a falta de dieciséis minutos todo se vino abajo. Un Rennes que no encontraba la forma de volver a batir a Ricardo, montó una contraria con Monterrubio, le pilló mal colocado a Izquierdo, le ganó en velocidad y metió un centro que Frei mandó a la red. Era el 2-1 que tampoco era para preocupar demasiado.
Pero nueve minutos después llegaba el tercero y el 3-1 sí que se antoja un resultado muy complicado de superar en Pamplona. De haberles bastado un uno a cero, ahora debe pensar en un dos a cero y que el Rennes no marque, algo que viendo ayer a los franceses se antoja casi imposible.
Todo ello en un partido que comenzó con una clara ocasión de Milosevic cuando aún no se había cumplido un minutos, pero el serbio, dentro del área a un buen pase de Clavero salió fuera.
Pero los bretones metían mil y un balones al área en centros, faltas o córners. Sin tener ocasiones claras, pero haciendo emplearse a fondo a la zaga y a Ricardo. Osasuna llegaba poco, pero en otra de sus apariciones por el área bretona, a punto estuvo de marcar Romeo tras un buen centro desde el córner de Raúl García. Pero el argentino no acertó cuando se cumplía el minuto 17.
El encuentro se equilibró y también la posesión del balón. Los rojillos adelantaron posiciones con Raúl por delante de Puñal y buscando la llegada por bandas con Valdo y Delporte. Apoyado el rimero por Izquierdo y las caídas a la banda de Raúl.
Pero a los 23 minutos el encuentro se desequilibró a favor de los de casa. Cuando menos llegaban se produjo una colada de Monterrubio por la izquierda, cogiendo a Izquierdo en posiciones adelantadas, le salió Cruchaga, pero no pudo tapar su centro, ni tampoco Cuéllar impedir que Frei se le adelantara y batiera por bajo a Ricardo.
Tras el gol, el Rennes se dedicó a esperar a Osasuna y a buscar la contra con la velocidad de sus hombres de medio campo hacia delante. Con rival que no conseguía tapar la banda por la que entraba Monterrubio.
Tras el descanso, Aguirre dio entrada a Webó por Romeo mientras Boloni metía a un hombre ofensivo como Hadji por Nvemba. Pero el que se mostró ofensivo fue Osasuna. Un despeje precipitado desde Ricardo en un balón comprometido le fue a Webó que peinó el balón dejándoselo en bandeja a Milosevic para que el serbio encarara al portero y lanzara un tiro cruzado que se coló tras el dar en la cepa del poste. Ante la explosión de júbilo de la afición rojilla.
Y a punto estuvo de llegar el segundo cuatro minutos después cuando Puñal sacó una falta lateral y Cruchaga, solo ante el portero, no acertó a rematar bien de cabeza.
Ricardo tuvo que salvar en jugadas consecutivas a su equipo. Primero a un remate a bocajarro de cabeza de Frei y después a un remate del suizo con el pie. Lo que ya no pudo evitar fue el tercer remate de Frei, dos minutos después. Monterrubio montó una contra, desbordó a Izquierdo y metió un centro que remató el suizo.
El Rennes se creció con el gol. y después de un remate de cabeza de Milosevic que salió fuera por poco, llegó un tremendo lanzamiento lejano de Frei que repelió el larguero.
Los bretones no se confirmaban con el 2-1 y siguieron llegando con mucho peligro. Y llegó el tres a uno a siete minutos del final tras un apurado despeje de Ricardo que Hadji mandó al fondo de la red. Estalló la afición local y quedó hundida la navarra. Todo el trabajo que había hecho el equipo gran parte del partido se había venido abajo en nueve fatídicos minutos. De haberse podido poner por delante en el marcador tras el 1-1, Osasuna se encontraba con un pésimo resultado para el partido de vuelta.
Y con tángana final. Un tremendo barullo en el que estuvo implicado Nacho Ambriz, acusado de dar un cabezazo, y Elía y Jeunechamps. Ambos vieron la roja por estimar el colegiado que hubo una agresión mutua.